Todos los días sonaba el despertador a la misma hora, las 7 en punto. Despertarse y pensar -¡¿Ya?!,pero si me acabo de acostar...,
salir de la cama,un café, una ducha y así un día,y otro día,y otro más...
Sara es joven,es guapa, tiene un buen trabajo y muchos amigos que la quieren,pero no es feliz.
Busca algo,se siente inquieta,pero no sabe cual es la razón.Un día,por las misma calles por las que todos los días va al trabajo,un chico se cruza con ella,una corta mirada entre los dos,y ambos siguen con su camino.
Otro día,un supermercado,un carro de la compra y ese chico otra vez:
-Perdona,¿sabes dónde está la comida japonesa?
-(¿japonesa!!!!?si es mi comida favorita,?),piensa Sara.Pero responde,
-Sí,allí a la izquierda.
Ambos se sonríen y siguen con lo suyo.
Otro día, y Sara esta esperando el autobús,cuando levanta la cabeza del libro que lee,le ve,otra leve sonrisa entre ellos,unas miradas no tan cortas,y hablan,hablan de todo y de nada,y se ríen,se ríen a carcajadas,pero llega el autobús.
Sara se despide y sube,una tristeza enorme la invade,y de pronto se da cuenta, lo que tanto buscaba,lo ha encontrado.Y lo ha perdido.
Una lágrima,otra,otra...caen sobre el libro que sostiene en sus manos,lo seca y sin saber porque lo abre,y allí está:una nota.
Una frase(estaba cansado de buscar,ahora que estas aquí,no te vayas)y un número de teléfono. Sara sonríe,sonríe tanto que casi duele.Y es feliz.Lo ha encontrado